La Piazza Venezia es hoy un importante nudo de
tráfico en el corazón mismo de la ciudad, y con frecuencia pasarás
junto a ella. Está presidida por el enorme y controvertido Monumento a Vittorio Emanuele II,
levantado para honrar a la patria
después de la la reunificación italiana. Para poder construirlo se
tuvo que trasladar un cuerpo entero del Palacio de Venecia, destruyendo
así una de las últimas plazas renacentistas que quedaban en Roma.
Además del vistoso Vittoriano, la Plaza está cerrada por el Palazzo di Venezia
y por un edificio construido en el siglo XX en simetría con este
último. Enfilando exactamente la gran mole blanca se encuentra la famosa
Via del Corso, en cuyo extremo opuesto se vislumbra el obelisco de Piazza del Popolo.


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