Tiene una gran riqueza histórica, artística, cultural y gastronómica, lo que llevó a la Unesco a declarar su centro histórico Patrimonio de la Humanidad
Griegos, romanos, normandos y españoles han dejado su huella en la
ciudad. De mano de los últimos, la ciudad fue el centro político del
reino borbónico de las Dos Sicilias En el siglo XX, primero durante el fascismo y en la reconstrucción subsiguiente a la Segunda Guerra Mundial se construyó gran parte de la periferia. En las últimas décadas, Nápoles se ha dotado de una zona comercial con rascacielos e infraestructuras como el TAV a Roma o una red de metro en proceso de expansión. Por otra parte, también le acucian grandes problemas como el crimen organizado
muy presente en la vida de sus habitantes y que constituye un freno al
desarrollo económico y social; o de otra naturaleza, las fuerzas
telúricas: la ciudad ha sufrido grandes terremotos y la actividad
volcánica es vigilada constantemente.
El escudo de la ciudad de Nápoles consiste en un escudo samnita dividido por mitad en dos cuarteles, el superior de color oro y el inferior de color rojo Se encuentra timbrado con una corona mural.
Sus orígenes se pierden en la leyenda: según una antigua tesis, los dos
colores simbolizan al sol y a la luna, cultos muy presentes en la era
greco-romana de la ciudad.


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